miércoles, 2 de mayo de 2012

cuando empieza a amanecer, la verdad es tan cruel y tu lo sabes eres testigo‏


EL PLATEADO AMANECER

Él sabía que era diferente a los demás. Desde la secundaria cuando su mente se abrió y pasó del estado del saber a el de la conciencia, como todos los jóvenes a cierta edad, cuando su mente se les abre y toman esa conciencia, se puede ver de manera muy explicita reflejada en sus actos, al perderse o confundirse en ese nuevo mundo mental. Cuando cometen actos a la inercia, su mente florece y automáticamente sus cuerpos cambian, comienza a crecer el bello y sus rostros van tomando forma de adulto. Pero el cambio mental de Homero había sido diferente y él lo sabía, los demás lo presentían pero simplemente notaban algo extraño. No sabían que era realmente lo que le ocurría en su interior. Varias veces en vano él había tratado de explicarle a sus amigos, era algo inexplicable o su capacidad  no le dejaba hacerlo. Se sentía cómodo al conversar con la gente mayor, al ser que ellos en cierta forma comprendían, pero solamente en cierta forma. No había encontrado a nadie que pudiera entender su forma de pensar.

Hasta que los caminos de la vida o la providencia misma lo habían llevado a ese bar. Era un martes alrededor de las 23 horas cuando el ingreso al bar. Nunca pudo recordar que fue exactamente que lo llevo a ingresar ahí. Se sentó en una mesa para dos. El mozo le trajo la carta pero el la rechazo pidiendo un café negro en jarrito con masas secas. Miro por la ventana encerrado en sus pensamientos que fueron interrumpidos por la taza de café al apoyarse sobre la mesa. Vio la textura de una masa de un color particular, la probó y disfrutó de su sabor. Tomó un sorbo de café, y fue recién ahí cuando sus ojos se posaron en aquella mesa que estaba situada en la punta derecha compuesta por varios hombres de distintas edades. Uno de ellos lo observaba fijamente a los ojos, y notó algo distinto, algo especial. El cruce de miradas fue muy extenso, era como si el hombre dudase si realmente él tenía ésa conciencia o no. Después de unos largos minutos los hombres se levantaron y se fueron. Pero aquel se despidió de ellos y se acercó a la mesa de Homero. Se sentó sin decir palabra alguna mientras los dos se miraban fijamente hasta que el hombre se presento estrechándole la mano diciendo simplemente –Jonathan Kruffield, pero llamame John. Se podía notar la felicidad interna en el rostro de Homero por sentir que él no era el único, que no era el único en correr por diferente carril al de sus pares.

Conversaron sobre temas muy variados, desde la religión hasta el mundo del espectáculo, pasando por la filosofía y el mundo de las letras, era como un examen, el cual fue totalmente exitoso. Luego de comprobarlo, la charla se tornó más suave. Sentía al hombre como un viejo maestro que lo estaba esperando hace mucho tiempo, que siempre lo estuvo esperando, en ese mismo bar y en todos los bares. Uno de los temas tocados fue la diferencia entre la mente de la gente común y la de ellos, la mente de Gardner o la de Descartes o mismo la de Kant. Homero escuchaba atentamente; -"Básicamente la diferencia, explicaba John, era que todas las personas son marionetas de ellos mismos. Está en nosotros manejar nuestra vida. Decir nosotros no es la manera justa para describirlo. Todos estamos compuestos de una mente la cual es infinita, solo que ellos no saben despertarse de ese sueño, de ese mecanismo mental, en cambio nosotros, lo hemos logrado."

Homero podía ver en la gente la parte oscura mirándolos a los ojos. El veía la parte oscura mas interna de los demás, don que compartió con John, el cual lo recibió con mucho agrado. Luego John le comento que él tenía un amigo con la misma herramienta, pero a diferencia de Homero, su don era distinto en cierto modo. Este hombre podía ver en los ojos de los demás su máxima capacidad, todo su potencial, la parte clara. Tanto el don del hombre como el de Homero, no eran creídos por la gente común. Homero rápidamente comprendió que los hombres que habían estado en el bar también poseían ciertos dones por así decirlo. Le excitaba la idea de que perdidos dentro de la muchedumbre, pasarían desapercibidos este grupo de seres tan especiales.  Se sonreía al pensar que si alguien pasara por ahí y escuchara su charla con John, los hubiese tildado de patéticos, lunáticos, por no decir extraterrestres.

John le ofreció ir a su casa para seguir conversando ya que el bar cerraba sus puertas, lo cual Homero acepto gustoso. Al entrar en la casa, solo pasar por el largo corredor, las obras de arte allí colgadas lo hacían sentir en un lujoso museo, en el mismísimo Louvre. Agilizaba su paso para no perder ningún detalle de lo que John le relataba. Pasaron a la sala de estar donde la charla se convirtió en una especie de clase. Entre los dos convinieron que no eran pocos los seres humanos que veían e interpretaban el mundo desde la misma óptica que ellos dos, pero había que encontrarlos. Había que generar la conciencia de que existía otro camino, debían despertar del estado adormecido a la máxima cantidad de gente posible para que finalmente hagan uso de su razón, de sus poderes como seres pensantes. John, ya emocionado, le confesó que era visto como un rebelde entre los suyos. Que su modo de ver e interpretar la causa no era compartido por sus pares. Su idea de concientizar a las masas no era aceptada en su círculo. El opinaba, que la misión de ellos consistía en generar la conciencia en la gente, en despertarlos, en armarlos de recursos para poder descubrirse. Mientras ellos conjeturaban que los que realmente eran meritorios de vivir de esta manera, eran capaces de encontrar en ellos mismos la dualidad mental.

John había dedicado varios años para poder comprender los laberintos mentales, para poder ingresar al interior de la mente humana y poder despertarla. Hubo varios intentos fallidos, personas que él había ingresado en ellos y les terminaba dañando la mente. Algunos habían quedado paralizados en el mismo estado mental por años, pero eso no les cambiaba su vida rutinaria para nada.

Los seres comunes promedio tienen una barrera de pensamientos producto de la baja autoestima totalmente subjetiva a las emociones, la cual impide el desarrollo del potencial mental por temor a no estar a la altura de la circunstancia, o peor aun, por el hecho de estar cómodos viviendo en las oscuridades de la inconciencia. Esa barrera lleva al ser humano a un nivel de mediocridad, en la cual el único juez, rey y monarca del ser, es el corazón y la inestabilidad de las emociones, la cual no deja desarrollarse, no deja seguir adelante, no deja pensar. Los métodos de John Kruffield fueron perfeccionándose hasta poder lograr un despertar exitoso, una concientización neta, ese despertar había sido el de su propio ser....

5 comentarios:

  1. muy bueno, la iniciativa del escribir y compartir....

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  2. woww ioja exelente me encanto la mejor manera es que la mente y la las emocines esten equilibradas y mantener este estado y si yo creo que hai gente que si tiene dones para ver cosas y ver no es solamente con los ojos si no persibir a las otras personas espero de mas material escrito muchas gracias querido hermano

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  3. Suena a baal shem tov y los tzdikim ocultos

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